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Hijos de la tecnología

Teresa Arnaboldi

Hoy los niños pequeños manejan con gran habilidad iPhones, iPads y celulares. Los especialistas concuerdan que estos aparatos son buenas herramientas para aprender, pero aconsejan que se utilicen con moderación, que los contenidos se contrasten con la realidad y que no se usen para evitar pataletas. 

Cuando a María de 1 año y medio le cierran las cortinas, lo que indica que es hora de siesta, inevitablemente comienza el llanto. Como la música del celular  ya no la calma, su madre ha descubierto un nuevo truco, le pasa su iPhone y la niña se queda dormida jugando con Peek a Boo Barn.

Es un hecho que para muchos bebés, los artilugios electrónicos son tan corrientes como lo fue la muñeca de trapo hace cien años, y por eso no extraña que los niños desde pequeños ya incorporen a su vocabulario palabras como iPhone  o iPad.

Los iPhones, iPads y celulares inteligentes no sólo han revolucionado a las telecomunicaciones, sino que se han convertido en un arma efectiva para que los padres tranquilicen a sus niños. La madre de María, por ejemplo, dice que cuando van a un restaurante, a ella la sientan en una silla de guagua, le pasan el iPhone, y comen con absoluta tranquilidad. Esta práctica se expande a toda la vida cotidiana y se está convirtiendo en algo habitual para muchas familias. Porque así como resulta difícil para los adultos desconectarse de la tecnología, lo mismo ocurre en los niños entre uno y tres años.

Este fenómeno atrae hoy la atención de especialistas quienes ven con preocupación que el exceso de tecnología afecte el  desarrollo de los niños. El iPhone ha sido exitoso por ser una máquina sencilla e intuitiva que todos pueden usar, incluso para los adultos que se sientan tecnológicamente confundidos. Los modelos son pequeños, pero no tanto como para que los niños con habilidades motoras en desarrollo no los puedan usar. Tocan una imagen en la pantalla y algo sucede. ¿Qué puede ser más divertido?
Muchas de las aplicaciones de los iPhone que existen hoy en el mercado están dirigidos a chicos en edad preescolar y varias de ellas vienen con la descripción "educativas". Por ejemplo, en la aplicación "Old MacDonald", los pequeños pueden interactuar con 35 paisajes diferentes mientras se escucha la famosa canción disponible en 5 idiomas. En la descripción de la aplicación se lee "Keep your toddler entertained for hours with Old MacDonald" (Mantén a tu hijo entretenido por horas con Old MacDonald).

Dulces electrónicos


Por esto, una buena forma de controlar hoy las pataletas, es pasarle al niño un teléfono celular o un iPhone. La mayoría de las veces, la táctica da resultados. Sin embargo, los especialistas coinciden en que esta práctica no está creando niños sanos.

Valeria Rojas, pediatra-neuróloga infantil y miembro de la Sociedad Chilena de Pediatría, dice que las pataletas son normales en los niños más pequeños y que es necesario que aprenden a tolerar su frustración a través del aprendizaje y del buen manejo de la situación por parte de los padres. "No es correcto hacer desaparecer una rabieta dándole al niño un dulce. Ocurre exactamente lo mismo con un aparato tecnológico. Los padres tienen que entender que hay que soportar el tiempo incómodo que significa una pataleta porque éstas son muy necesarias para el adecuado desarrollo sicológico de los niños. Hay que dejarlos tener el berrinche, no ceder ante éste y lo más importante, no entregarles elementos mágicos como iPads, iPhones o celulares, que atraen su atención y los entretienen inmediatamente. La pataleta debe extinguirse por sí sola y no por medio de objetos", explica.

Cristián Bahamondes, psicólogo infantil-juvenil de la Clínica Santa María, agrega que cuando los bebés lloran  hay que contenerlos con una muestra de afecto como un abrazo. "Si los progenitores utilizan el celular o un objeto tecnológico para tranquilizar a sus hijos, se pierde y se reemplaza el contacto que es tan necesario para que el niño entienda lo que debe hacer para autocontrolarse. No tiene que ver estrictamente con el uso de la tecnología en sí, sino con el uso que los padres le están dando al objeto tecnológico", expone.

Experimentar el mundo


Existe consenso en que durante los primeros años de vida a los niños se les limiten las horas frente al televisor. La Academia Americana de Pediatría aconseja que antes de los dos años los niños simplemente no vean televisión. En nuestro país la Sociedad Chilena de Pediatría sugiere que las pantallas se prendan sólo una hora al día. Valeria Rojas dice que la razón es que los niños deben realizar distintas actividades, ya que es en los primeros años de vida cuando se produce una explosión del desarrollo sicomotor.
La pediatra explica que no hay indicaciones sobre la exposición a otros aparatos tecnológicos y  le preocupa que la fijación de los niños en las pantallas de iPads y celulares limite la capacidad de éstos para experimentar el mundo. "Oler, explorar, tocar, caerse, conversar y jugar son muy necesarios para el desarrollo, sobre todo los simbolismos que se dan en los juegos. Está comprobado que las niñas que juegan con muñecas desarrollan el apego mucho más cuando son madres", dice.

Cristián Bahamondes agrega que lo que se aprende en una pantalla, tiene que ser corroborado con la realidad. "Si a los niños se les están mostrando animales, sería bueno llevarlos al zoológico, si se les está mostrando frutas, ojalá ir con ellos al supermercado para que incorporen la información con la emoción de contactarse con lo real. Esto es fundamental para el aprendizaje, ya que los contenidos deben ser mediados y contactados con la realidad.", explica.

Los padres están divididos con el tema. Según una encuesta hecha por la revista Hacer Familia, casi el 50% de los entrevistados les otorgan resultados positivos a los teléfono inteligentes como que son aliados para mantener a los niños tranquilos o que aportan a su desarrollo cognitivo, mientras que el otro 50% le otorgan características negativas como que los celulares coartan su creatividad o que no tiene sentido pasárselos porque sirven para otra cosa.

Macarena Balmaceda, madre de Santiago de 4 años, le da puntos positivos al iPad y cree que su hijo está más avanzado en vocabulario, lectura y deletreo que sus primos y compañeros de clases y atribuye los avances a estos aparatos tecnológicos. Macarena explica que a los 3 años, Santiago había aprendido a deletrear palabras compuestas como baloncesto y supermercado a través de una aplicación llamada First Words. 

"Santiago ha logrado tener buena concentracion y muchas habilidades con los juegos que lo hacen pensar estratégicamente. Siempre buscamos juegos sanos, ojalá que tengan acercamientos a la lectura y a las matemáticas", comenta.

Valeria Rojas dice que las habilidades viso espaciales que se desarrollan con los juegos son muy buenas, ya que son importantes para el proceso de lectoescritura o para la orientación con mapas. Niños con problemas en lo visoespacial pueden manifestar dislexia. Hay destrezas que no se adquieren en los juegos como el hábito de leer, a menos de que se usen programas para practicarlo. "El desarrollo de nuestra inteligencia llega hasta donde llega nuestro lenguaje, mientras más lea el niño mejor. Los iPads  pueden servir para muchas cosas y si se hace un buen uso de éstos, a través de aplicaciones que promuevan la lectura y que tengan un contenido adecuado que fomente el desarrollo, se puede lograr que los niños estén más avanzados que su pares que no los usan", concluye.

El iPad y el autismo


El iPad no sólo sirve para los niños con desarrollo cognitivo normal, últimamente el aparato se está utilizando para tratar a chicos con autismo y en Estados  Unidos se está usando en centro especializados con excelentes resultados.
Marcar Coppin,  director de Tecnología Asistencial del Centro Anne Carlsen en Dakota del Norte, utiliza el iPad como parte de sus programas de educación especial. Dice que el iPad permite a los niños autistas tener un control directo sobre la interfaz, lo que en un computador normal no se puede porque hay de por medio un teclado y un mouse. "Aplicaciones como Proloquo2Go y AssistiveWare proporcionan a los niños una forma para comunicar deseos y sentimientos que de otra manera no sería posible", expresa Coppin.
El portal de Internet www.parents.com explica la razón de por qué los niños autistas son capaces de utilizar el iPad pero no pueden realizar tareas diarias como vestirse o lavarse las manos. "Los pequeños con autismo saben qué esperar cuando tocan el iPad, sin embargo, no pueden anticipar las expresiones y reacciones humanas, lo que los frustra. Hay actividades como el dibujo que son más fáciles en el iPad ya que para los niños autistas los lápices son muy difíciles de manejar". 


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